domingo, 27 de febrero de 2011

Cantiga 36 "Muit' amar devemos"



Esta es cómo Santa María apareció de noche en el mástil de la nave que iba a Bretaña y la libró de peligro.

"Mucho debemos amar con nuestras voluntades a la Señora que nos libra de cuitas y tempestades."Y de esto mostró la Virgen, en el mar de Bretaña, donde hizo una maravilla tan grande como no la puede mostrar otro santo, cuando fue a librar una nave en la que iba multitud de hombres para buscar su provecho, por lo que todos luchamos.Y como singlaban por el mar, tal fue su riesgo, que se levantó gran tormenta, y se hizo oscura la noche, sin que nada les valiese, ni saber ni cordura, y todos creyeron morir, sabedlo de cierto.Cuando vieron tal peligro, gimiendo y llorando, se pusieron a rogar a los santos todos, llamando por su nombre a cada uno de ellos, rogándoles que viniesen a socorrerlos, por sus piedades.Cuando tal oyó un abad que en la nave iba, díjoles: "Tengo para mí que hacéis una gran locura, que vais a rogar a otros santos, y a Santa María, que nos puede librar de esto, es a la que no mentáis."Cuando esto oyeron decir a aquel santo abad, entonces, todos, con unánime voluntad y corazón, llamaron a la Virgen Santa, Madre de la piedad, que les valiese y no reparase en sus maldades. Y decían: "Señora, válenos, que la nave se hunde."En diciendo esto, miraron, como es costumbre, al mástil, y vieron sobre él una gran luz que alumbraba mucho más que otras claridades.Y después que esto se les apareció, se calmó el viento, y el cielo vieron claro, y el mar amansado, y llegaron pronto al puerto que deseaban, lo que les satisfizo, no tengáis duda.