lunes, 29 de octubre de 2012

La fuerza armada al servicio de la Verdad desarmada (Lecturas X)


El caballero es un súbdito rendido de la Madre de Dios. Se podría decir que la devoción a la Santísima Virgen ilumina todos los viejos libros de la épica católica. El nombre de María es casi tan repetido como el de su divino Hijo.
Esta devoción adquiere en el mundo de la Caballería un carácter viril y militar. El calificativo mismo de “Nuestra Señora”, hoy usual en la literatura religiosa, proviene de esas épocas gloriosas. La Virgen Santísima era “Notre Dame”, como decían los franceses, la Dama de los sueños, la celestial, cuya imagen nunca se borraba de la memoria del caballero, y por la cual quebraba lanzas.

(P. Alfredo Sáenz, La Caballería: La fuerza armada al servicio de la Verdad desarmada, Bs. As., Gladius, 1991, p. 132)