miércoles, 4 de diciembre de 2013

Reflexiones castellanas: Hermano fuego, camina conmigo.

El fuego no debe morir:

Porque la idea de España no permite desviaciones de aquello que considera su destino, ni fractura alguna con su pasado.

Porque el vínculo del deber no une sólo a los vivos entre sí, si no más vigorosamente a los vivos con los que han muerto; muertos cuyas voces aún resuenan en lo profundo y virgen del alma; y cuyas costumbres aún están vivas y existen por ellos , nuestros verdaderos ancestros y no , como aquellos miserables voceros quisieran , estatuas lejanas.

Porque ese fuego significa una renovada conciencia de las glorias pasadas, y una vocación universal y estable de nuestros símbolos que, por un feliz accidente, pueden  coincidir con vivencias actuales.

Porque queremos un renacimiento de la Piedad elemental.

Porque tenemos la certeza del poder de la fe.

Porque queremos una exaltación de las virtudes nacionales y, sobretodo, regionales contrapuestas con las filantropías  alambicadas y foráneas de los ideólogos que bombardean diariamente.

Porque desconfiamos de los paraísos modernos y de sus moralistas asfixiantes y queremos y estamos dispuestos a preservar a nuestras familias de los peligros del azar y del brutal arribismo urbano.

Porque estamos llamados a defender instituciones civiles y religiosas a las que atribuimos la unidad y la particularidad de España.

Porque queremos volver a descubrir las lenguas y literaturas regionales, a amar las costumbres populares y todo lo que sirva para evitar los daños de esa uniformidad impuesta por los pálidos modelos revolucionarios .

Porque queremos despertar de los sueños cosmopolitas que son, demostradamente, pérfidas  máscaras en la guerra librada contra Dios.

Porque anhelamos la trasmisión de experiencias, de modos de vida ,de consejos , no para conseguir la "perfección" sino el bien,  del amor, de sanas y sabías prohibiciones que se habían interrumpido bajo las legiones del Mundo, ... En definitiva, anhelamos la vida.

Porque se trata de volver a vincularnos como hombres, como personas , como sociedad con todo lo que existe en el cúmulo de nuestros valores aprovechables , que sean eminentemente hispánicos,  ya que es necesario salvarse de quienes  pretenden abolir las diferencias entre los hombres y los pueblos en nombre de una abstracta y libresca religión de la humanidad.

Porque queremos recuperar el cristianismo combativo de las décadas que nos precedieron y que encuentra en el alma del pueblo la salvación, frente al intelectualismo exhumador de equilibrios mentiramente clásicos , inventor de repúblicas edificadas en las nubes de las sociedades naturales.

Amen.