martes, 28 de enero de 2014

No es lo mismo.


No es lo mismo concebir que los Pueblos de España deben unirse, a pensar que deben unirse a España los Pueblos: el primer caso armoniza lo diferente en un solo UNO, en el segundo caso se unifica la diferencia agregándose en un solo UNO.

El primero corresponde a la visión clásica y tradicional, responde a una necesidad histórica, atemporal, trascendente, religiosa, filosófica y  moral, como si la razón de su unión levitara por encima de quienes deben unirse y ésta debe ser eterna e indivisible.

El segundo corresponde a la visión revolucionaria/liberal que  encuentra en la unión un elemento vinculado a la realidad material de cada tiempo histórico, sometido a los vaivenes y caprichos del hombre puesto que su unidad no está dictaminada por un ente ajeno a las relaciones sociales, sino que, depende de la interacción inmanente entre las propias relaciones que se generan. En resumidas cuentas la Patria se comprende como un mero negocio sometido a las leyes de Oferta y Demanda. Visión predilecta de los nacionalistas de todo pelaje.

Que bien nos los explicaría , adelantándose a nuestro tiempo, Don Juan Vázquez de Mella : <<Los liberales españoles no tienen derecho a hablar de la unidad nacional, que han disuelto, ni de la integridad de la Patria, que han mutilado. Y esto debiera abrir los ojos a muchos que parece que tienen miedo a la luz, para ver que en España no hay más separatistas que los partidos liberales. El Estado monstruo que han fabricado con tantas rapiñas, es la enorme cuña que ha partido el territorio nacional, y ha escindido la unidad que antes imperaba, más por el amor que por la fuerza, en las regiones congregadas por la obra de los siglos en torno del mismo hogar. Y mientras no arranquemos esa cuña, no habrá unidad nacional ni Patria española, sino un rebaño de siervos dirigidos por el látigo de los tiranuelos parlamentarios y las plumas de los rotativos.>>.