miércoles, 19 de febrero de 2014

Qui imperat?

El liberalismo capitalista (como su hijito tarado el marxismo) hace del hombre una especia de animal/consumidor cuyo hábitat es el mundo/servicio y por lo tanto vive sometido al determinismo de las leyes económicas. <<Sometido al determinismo de las leyes económicas>>… esto le da en seguida un pequeño aire filosófico y repelente que distrae la atención. El sentido de esta fórmula es por tanto muy simple y he aquí su equivalente: el hombre, como cualquier otro animal, no vive nada más que para su bienestar, no hay nada más preciado para él que la vida, y nada en la vida que le sea superior al hecho de disfrutar. Es cierto que, cada vez más, este hecho se da con frecuencia. Pero si no es verdad una vez entre cien, entre mil, entre un millón…será suficiente para probar que el hombre es capaz de ir más allá de sí mismo, y desde entonces, el mundo moderno no será más que una experiencia falseada y pervertida, pues parte de una falsa definición del hombre.   

La experiencia triunfará –o no- y degradará al hombre hasta el punto necesario para que ésta pueda continuar. Se trata, pues, de saber quien triunfará si el dinero o el alma.