jueves, 19 de junio de 2014

La Peste (II)

Ni legitimidad, ni misa, ni Evangelios, ni crucifijo, ni juramento...por «constitucional» que sea, ¿qué encarna, qué es en el fondo una monarquía, sino el gran signo a través del cual la Patria se afirma a través del tiempo, los cambios y la muerte? Si deja de ser tal cosa, si ya no encarna el signo de la unidad que, a través de los siglos, mantiene juntos a los hombres que nacen, viven y mueren, ¿para qué diablos queremos a un "rey"?

Y yo que soy monárquico hasta el dolor respondo: para nada.