martes, 26 de abril de 2011

Cantiga 152 "Tantas nos mostra a Virgen"



Cómo un buen caballero de armas, aunque era muy dado a la lujuria, decía siempre "Ave María" y Santa María lo hizo apartarse de ella con su demostración.

"Tantas mercedes y amores nos muestra la Virgen, que, por nada, debemos ser nunca malos pecadores."

Y de esto un muy grande milagro mostró a un caballero, que era apuesto y hermoso, y valiente, y buen guerrero, pero era lujurioso, y soberbio y engañador, y lleno de muchos pecados, grandes y menores.

Este, por nada oía maitines ni vísperas, ni horas, ni misa; pero confiaba en Santa María y decía muchas veces la salutación que le había dicho el santo Angel, de la que somos sabedores.

Y, un día, estaba pensando en sus cosas, cómo enmendar su vida, y tenía gran contienda porque su alma le aconsejaba que le diese esta enmienda, pero la carne no quería que dejase sus placeres; y estando él con esta porfía se le apareció la Gloriosa, con una blanca escudilla de plata, grande y hermosa, llena de manjar muy amarillo, no de comida sabrosa, sino amarga, y, además de esto, daba malos olores.

Cuando la vio el caballero, se espantó, medroso, y preguntó quién era. Dijo Ella: "Yo te lo explicaré, yo soy Santa María y vengo a mostrarte tu situación con esta escudilla, para que dejes tus errores.
Porque ves, esta escudilla te muestra que eres hermoso, y tienes muy buenas dotes; pero, pecador y sucio en el alma, por eso hueles como este manjar astroso, porque irás al infierno, que está lleno de amargores."

Y cuando esto le hubo dicho, la Virgen se fue, y él, de allí en adelante, enmendó tanto su vida, que, cuando fue su alma separada del cuerpo, se fue a donde vio a la Virgen santa que es Señora de las señoras.