domingo, 19 de enero de 2014

Decadencia (III)

No debéis creer de ningún modo que los acontecimientos sobrepasan hoy la medida del hombre, como si no os quedase más remedio que sufrirlos…Los acontecimientos no tienen ahora mayor amplitud que antes, son los hombres los que se han devaluado y se han descubierto incapaces de todo, asediados por todo y corroídos por todo.

En otros tiempos era su sentido de trascendencia lo que motivaba sus acciones; hoy es su estómago y su entrepierna.

Ello hace del hombre una mala caricatura de sus abuelos.

En su soberbia, los hombres devaluados prefieren vengarse con la historia de su devaluación. Son cada vez más propensos a negar la historia, a borrar el camino marcado, a no ver en ella más que un conjunto de fatalidades históricas.

El hombre ha disparado sobre su alma y, mientras se desangra, espera el momento de morir.


Miserere nobis.