viernes, 11 de abril de 2014

In sudore vultus...


El poco trabajo que se crea es a costa de vender el alma y la dignidad a través del trabajo, es decir, es el síntoma de la lógica imposibilidad del hombre de lograr su identidad  a través del trabajo que realiza.

 No somos nuestro trabajo.

Se destruye trabajo más seguro, aumenta la precariedad, los falsos autónomos, la temporalidad y la jornada parcial, caen los ingresos en la Seguridad Social. Al final bajará el paro y la máxima "no importa lo que te paguen mientras tengas empleo" será la norma.

El trabajo se idolatra, deja de ser un medio para convertirse en un fin.

La salud del hombre depende del bienestar de su alma y no de que clase de trabajo desempeñe  (si es que lo tiene); hemos de reconquistar el alma perdida para escupir sobre este proceso, separar los meros métodos de empleo de la subsistencia del hombre, etc… al final todo se resume en un persistente pecado: subvertir medios por fines.

Reconquista tu espíritu.