martes, 16 de junio de 2015

Aburren...

El problema del puritanismo ( tanto en política como en religión) es que es una bomba que te puede explotar en la cara.

El mundo moderno - y la política que desarrolla - es insultatemente sucio, pero se da la paradoja de que,  de la misma forma que el pobre huérfano sueña con los padres que nunca conocerá,  reivindica de forma asfixiante lo puro , lo "transparente", lo " honrado"... aún a sabiendas de que no lo alcanzará.

Si no se acepta esto, preparémonos para una larga temporada de hemerotecas y diarios destapando mierdas.

A mi me cansa.