domingo, 7 de junio de 2015

Reconquista tu espíritu (IX)

A veces hemos dicho que Tradición es  amor, así también tenemos que decir que sí Tradición es espíritu , espíritu también es amor  ... y en esto se parecen ambos: en que con brazo poderoso se liberan del equilibrio , salen del paso normal dictado por el Mundo y sus costumbres cotidianas, mediocres.

Ambos consigue lo inesperado, lo nunca oído. Allá donde el miserable hombre moderno y aburguesado termina, comienzan ellos. En las misiones extraordinarias , que no se pueden resolver de acuerdo con muestras predeterminadas, en las misiones en que otros fracasan, ellos salen victoriosos.

Nada es imposible al espíritu si camina con el ímpetu que le otorga caritativamente el amor.

Las medidas habituales de la humanidad se quiebran ante el espíritu y el amor.

Las obras del espíritu superan el tiempo, las del amor permanecen en la Eternidad.

No dan una parte de lo mejor que tienen, como nos pediría el Mundo, dan lo mejor, se dan ellos mismos.

Y de nuevo aquí nos vemos a los dos , al espíritu y al amante,  saliendo de los rieles del equilibrio; el hombre moderno, mediocre, normal, mueve la cabeza sin comprender ante ambos. Porque ¿cómo podría seguirlos? ¿cómo comprenderlos? para él están uno y otro en las fronteras de la locura, separados de ella apenas un paso.

Ambos permanecen incomprendidos de los hombres porque estos no tienen la suficiente amplitud vital para creer que tal arte y tal ardor puedan ser humanos y aun menos divinos. Por esto pasan frecuentemente como solitarios por la tierra, y la posteridad se inclina admirada sobre sus huellas como si pretendiera reparar la incomprensión de las estúpidas masas con este reconocimiento tardío.

Espíritu y amor son caminos que conducen lejos de la comunidad, pero de tal manera que al final, descendiendo de nuevo de la montaña, vuelven a desembocar en ella.

Por eso son espíritu y amor son cimientos esenciales de la Tradición.

Pues no debemos olvidar que en todos espíritu y en todo acto de amor , a pesar de que los dos se acercan al cielo, están marcadas las señales de lo solitario, de lo terrible, de lo espantoso, de lo misterioso.

Sin ellos no somos nada , por eso el mundo es nada , y nosotros , qué luchamos por reconquistarlos, aspiramos al todo.