jueves, 25 de agosto de 2011

Unidades de Intervención Policial, JMJ y pijos indignados




Llevan aguantando lo inaguantable desde el 15 de Mayo de este año, doblando turnos y gran parte de ellos sin poder volver a sus hogares pues son de otras partes de España, aguantando como decía que nuestros “cabecillas” (por que cualquier otro calificativo les viene grande) miren para otro lado mientras el gobierno socialista mantiene la ilegalidad, sin proporcionar órdenes precisas de que hacer y como hacerlo.

Sin duda, a ellos no les hace falta pues saben hacer su trabajo, pero su deber es acatar las reglas del juego para, entre otras cosas, no convertirnos en lo que las izquierdas desean que nos convirtamos, para poder volcar su bilis inmunda (más si cabe) sobre nosotros.

Todo esto ha estallado durante la visita del Santo Padre a Madrid, en las manifestaciones de carácter anticatólico que han sido legalizadas por la Delegación de Gobierno a las que incluso se les ha permitido marchar por zonas específicas a sabiendas de que en esos momentos estarían a rebosar de peregrinos y  a pesar del riesgo que suponía para el orden público (con la extrema gravedad que ello acarrea). Mientras tanto, las órdenes han sido confusas, salvo la más importante, no hacer nada. En este sentido, ellos no pueden actuar a no ser que se produzcan sucesos determinados como un delito flagrante o actitudes que objetivamente supongan riesgo para el orden público. Esto es al final lo que sucedió, por que ellos no podían más.  Los hay que piensan que tardaron demasiado, pero los que conocemos el oficio no podemos sino empatizar con la dificultad que, siendo menos de 40 personas,  acarrea tener 2000 desgraciados provocando y 200 periodistas deseando que salte la chispa.

La famosa "niña agredida" (de 21 años), momentos antes de la intervención, insultando y provocando a los agentes (esta foto no ha salido en la prensa). De ella se ha dicho por activa y por pasiva que no pertenecía a las concentraciones anticatólicas (véase el cartel que lleva colgando) y que no había provocación alguna...por cierto, da la impresión de estar bastante bebida.


En mi humilde opinión, bastante bien han realizado el operativo a sabiendas de las presiones a las que estaban sometidos, desde la inaguantable situación que lleva produciéndose tras el 15 de Mayo (3 meses de humillación tras humillación), la bajada de pantalones del gobierno socialista al cual le interesa mantener esta situación hasta la llegada del otro gobierno entrante, no nos engañemos, y por último, el olvido y desprecio de nuestros “generales bananeros” sumisos cual perros falderos al interés político y no al bien común que por otra parte parece que hay que recordarles es su deber.

Por otro lado el machaque constante de la prensa de izquierdas (esa misma a la que algún que otro sindicato acude a llorarles cada vez que les viene en gana, a ver si aprenden) a su labor y a nuestro oficio, la crispación y el riesgo que ello supone y esa prensa conoce y los comentarios permitidos en los portales de Internet de dicha prensa (<<tiro en la nuca>>, <<luego querrán que les lloremos>>, <<perros del sistema>>,<<mercenarios>>…ahí están, el lector solo debe pasarse por la web de Público o El País para comprobarlo) .

Lamentable es tener que verles usando una cámara para poder defenderse en caso de las cientos de denuncias que reciben (la mayor parte falsas como se ha podido comprobar) mientras que 50 individuos echando espumarajos de rabia por la boca, graznando y rebuznando  que “esto es provocar”,  no podían concebir tamaña ofensa contra sus “libertades” (que a mi me gustaría las conociesen, al igual que sus obligaciones, antes de hablar).  Lamentable decía, y no por ellos lógicamente, sino  por el abandono al que se han visto sometidos.



Ahora, como no, ya tenemos 3 compañeros expedientados por los subordinados de los “cabecillas” (en este caso, porque le tocaría, una inspectorucha de tres al cuarto de “régimen disciplinario”) , lo que crea una situación muy complicada dentro de sus unidades y del cuerpo en general, desazón y desconcierto, rabia e impotencia que ya veremos por donde se encauza.


Todo penoso, pero desde este rincón, un compañero les felicita y les anima a que no cejen en su empeño, que lo están haciendo de puta madre y por supuesto, agradecerles el trabajo que han realizado durante la JMJ, que no ha sido fácil ni agradecido, pero que nos ha permitido disfrutar de una de las experiencias más grandes que se pueden vivir en la vida y que en parte ha sido posible gracias a ellos, su sangre, sudor y lágrimas.

Muchas gracias compañeros.

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