domingo, 4 de marzo de 2012

En compañía del Sol , de Jesús Sánchez Adalid


La Trepidante avenuta de Francisco Javier, aventurero y Santo.

Ya conocía este autor (ex-juez y actualmente sacerdote e historiador) desde que hace un par de años cayera en mis manos "El alma de la ciudad", una de las mejores novelas históricas que he leído jamás (ambientada en la Castilla del s.XII , en plena Reconquista) y tanto el estilo como el contenido de este autor me cautivaron. Por ello no dejé piedra sobre piedra hasta dar con más obras del mismo, "El Mozárabe", la genial trilogía "La sublime puerta", "El Cautivo" y "El caballero de Alcántara", etc.... por lo que al conocer la existencia de esta novela me lancé sin demora a adquirila y degustarla.

El resultado no pudo ser más satisfactorio, donde el autor nos sumerge de lleno en la Navarra de inicios del XVI (en extremo convulsa como ya sabemos) , la vida familiar de tan noble familia como la de los Jassú, la infancia de Francés (Francisco) , sus corredurías y anhelos bélicos, su vida en París, sus estudios, sus inquietudes adolescentes, etc... hasta llegar al hecho crítico en su vida cuando conoce a Ignacio de Loyola, su relación, su intromisión en el mundo espiritual y filosófico, su Fe, la creación de la gloriosa Compañía de Jesús, su estancia en Lisboa y la parte más trepidante de todas, su vuelo hacia lo desconocido, aquellos viajes por mar, el descubrimiento de culturas hasta la fecha desconocidas para la cristiandad, la dureza de esa vida y la labor evangélica realizada por uno de nuestros santos más significativos en cuanto a valores, honorabilidad y compromiso que representaron el glorioso siglo XVI español.

A todo lo anteriormente expuesto únanle el estilo de quien sabe escribir, el gancho del que conoce lo que cuenta con la pasión del que cree y ejerce magisterio, la documentación más exhaustiva del historiador y sobre todo, una de las historias más increíbles y heroicas que la humanidad una vez contempló.


"Si estas islas tuvieran maderas odorírefas y minas de oro, los cristianos tendrían el coraje de acudir y todos los peligros del mundo no les espantarían. Ellos son cobardes y apocados, por que allí no hay más que almas que ganar. Es necesario que la caridad sea más atrevida que la avaricia."

San Francisco Javier


Muy recomendado