martes, 25 de febrero de 2014

Somos hombres de otro siglo (XIV): Esfuerzo

Esforzados paladines de la Obra que obrando sobre hombres, la recuperaron por la fe. Esforzados paladines de una Causa de esforzados soldados, hoy, hermano, tengo para ti un breve decir.

Déjame que te diga, que estaría todos los días rompiendo la tranquilidad de las gentes para decirles que todos, esforzadamente, para darle fuerza con esfuerzo a la vida del alma, y que es tu vida y mi vida más la vida de los demás que nos cercan, aunque a veces parece que sólo nos rodean.

Déjame que te diga, que son pocos los que se esfuerzan en silencio o a gritos, para lograr que tras de rendir lo preciso, justamente lo preciso, sin derrochar esfuerzos, ande tranquila la conciencia de haber dado.

Esfuerzo hay que pedir a todos como exigencia para ellos y para mí y para ti..

Que no quede como una consigna para la vida íntima - que eso es lo que ellos quisieran-  por muy particular que sea, hay que poner el esfuerzo en salvar el alma, salvando también el cuerpo que no tiene por qué vivir cochinamente, cuando fue creado por el Hacedor Supremo, por el Dios de nuestros primeros padres y Señor de la Eternidad.

No puede quedar el esfuerzo solo para los obstinados, sino que hay que imponerlo como penitencia alegre y ejemplar a todos.

La tarea precisa del esfuerzo de todos:

- No nos querrá Dios si no existe la buena cosecha, fruto de la buena sementera y del buen rezo para que Él la bendiga y San Isidro la cuide.

- No tendremos Patria, que es lo que andamos buscando de una vez, redonda en todo -en pleno, en todo- si es que no somos capaces de esforzarnos en la tarea que fuimos buscando por vocación o por dirección o por castigo...que lo mismo da.

- No tendremos Fuero si no nos hacemos justicia en las propias acciones de la vida particular,  y no nos lo concederan -aun con dolor del alma- sin renunciar a ello, por íntimo y doloroso que sea, cuando de hacer y caer mal se trate.

- Y nunca jamás volveremos a merecer Rey si no andamos deseando con esfuerzo lo anhelado por nuestros abuelos.

Esfuerzo, hermano, para poder algún día encontrar el merecido reposo, el deseado descanso, que pidan las treguas en la batalla cuando se va, por años de vida, camino de rendir esforzadamente el alma, ante quienes únicamente tienen un tremendo y justo tribunal sin apelaciones. Qué tiempo han dado para esforzarse.