jueves, 16 de octubre de 2014

Católico y perplejo.

La religión no es un taller de risoterapia, tampoco es una actividad cargada de moralina empalagosa, no le sirve el lloriqueo de quien convence al Mundo - o es convencido por él - pero no tiene razón. No es un producto del occidente devaluado (bendita África) ni puede mirar solamente a este.