domingo, 3 de julio de 2011

La Marca Media (s.XI y XII), de vueltas con Alfonso VI

Ayer Sábado 2 de Julio se puso en marcha de nuevo el grupo Pascual Vivas para realizar un viaje por la Somosierra Castellana con el fin de rememorar la Marca Media o frontera que esta supuso a lo largo del siglo XI , continuando con la temática que en viajes anteriores se había estado realizando, que viene a ser el reinado de Alfonso VI y el empuje reconquistador que durante esos años se realizó.

Salimos desde Campo de las Naciones a las 16:00 con destino a Talamanca del Jarama, plaza importante desde los tiempos de Roma  y que ya bajo el dominio musulmán se convertirá en población de paso de los ejércitos mahometanos, siendo recuperada en el siglo XI y cuya importancia no dejará de crecer hasta principios del siglo XVI. Plaza importante sin duda, pues esta población es atravesada por el río Jarama y ya los romanos construyeron un puente que se conserva hasta nuestros días, siendo este de obligado paso y beneficio para romanos, godos, musulmanes y finalmente cristianos.  El puente se encuentra en un estado de conservación envidiable, debido quizás entre otras cosas a que el río Jarama comenzó a desviarse de forma natural hace 5 siglos y dejó de ser usado desde entonces. Esta visita supondría el entremés de lo que nos esperaba.

Puente Romano, Talamanca del Jarama

De allí partimos hacia el hermoso y casi olvidado pueblo de Beleña del Sorbe (Guadalajara), población de frontera que formó parte límite de la diócesis de Toledo durante el siglo XII y donde íbamos a encontrar 3 maravillas que nos legaran nuestros antepasados. La primera y quizás la mejor y más conservada es la iglesia románica dedicada a San Miguel arcángel, que data de finales del siglo XI y muestra una de las más meridionales representaciones del románico castellano. La iglesia conserva en perfecto estado el pórtico, la galería y el interior, siendo el pórtico una verdadera maravilla donde se vislumbra perfectamente el mensario que rigió las vidas de los pobladores de la villa durante siglos. La segunda maravilla es el castillo de Doña Urraca I de Castilla (hermana de Alfonso VI) que ciertamente se encuentra en un estado de pura ruina pero donde aun se alzan orgullosos algunos muros del castillo y la muralla defensiva. La tercera es el puente del siglo XI que cruza el río Sorbe y que se alza en una hermosa depresión del terreno flanqueado por abundante vegetación, cascadas y hermosos remansos de agua cristalina donde los propios del lugar se relajan y aprovechan el calor estival para darse unos chapuzones. Desde luego que Beleña del Sorbe es una de esas joyas aun por descubrir y donde gracias a Dios no han llegado los domingueros. Por supuesto, todo ello sazonado por las excelentes clases otorgadas por el amigo José Carlos quien nos fue enlazando la historia de forma lo más divulgativa y haciendo hincapié en la importancia sociocultural de estos fenómenos ( recordemos, Iglesia, Fortaleza y puente de comunicaciones).

Iglesia San Miguel, Beleña del Sorbe

Iglesia San Miguel, Beleña del Sorbe

Iglesia San Miguel, Beleña del Sorbe

Iglesia San Miguel, Beleña del Sorbe

Restos del Castillo de Doña Urraca I de Castilla, s.XI y XII, Beleña del Sorbe

Puente sobre el Río Sorbe, s.XI, Beleña del Sorbe

Abandonando Beleña del Sorbe, el grupo marchó camino de su próxima visita, esta resultó ser Retiendas, una pequeña población rodeada de extensísimos bosques de pino y encinar mezcladas con cárcavas impresionantes, escondida entre montañas  dirección al Vado y donde nos esperaba la visita que a mi más me impactó del viaje. Parando el autocar en un camino de tierra rodeado de vegetación, el grupo se dirigió sin saber a donde durante cerca de dos kilómetros hasta dar con los restos del impresionante Monasterio-Fortaleza cisterciense de Santa María de Bonaval. Desgraciadamente el estado de conservación es lamentable, aunque aun se alza en pié, y el bosque ha penetrado los muros que a duras penas aguantan el peso de los siglos. Esta visita es imprescindible aunque resulta de cierto riesgo pues existe verdadero peligro de desplome dentro del monasterio, por lo que hubo quien decidió no entrar, pero el menda que escribe en compañía de la profesora y escritora María Tecla Portela (una de las mujeres más interesantes que he conocido) no se ha podido resistir y ha penetrado los antaño santos y fuertes muros. El interior es algo difícil de explicar , pues si por una parte vemos una de las consecuencias de la maldita desamortización de Mendizábal y como  esta consiguió arruinar gran parte de nuestro patrimonio cultural, otra parte ataca directamente al corazón, y asaltados  por  el bicho del romanticismo, resultó imposible no gozar con lo que estábamos viviendo, las ruinas del monasterio invadidas por la frondosidad, el silencio del lugar donde solo se escuchan las aves y el leve murmullo de un Jarama aun muy joven para gritar . Solo decir que las fotos no hacen justicia y que desde aquí recomiendo su visita, a poder ser en grupos pequeños, por que no se arrepentirán.


Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Restos Monasterio Fortaleza Cisterciense Santa María de Bonaval, Retiendas

Una vez de vuelta, el grupo puso rumbo a Uceda y Torrelaguna, donde pudimos visitar la ermita visigoda de Santa María de la Cabeza, lugar que fuera propiedad de la orden de los caballeros del Temple y donde Santa María de la Cabeza ejerció parte de su labor y  en donde reposó su cuerpo hasta el siglo XVII que fue trasladado a Madrid. A día de hoy es propiedad privada y se encuentra en un estado bastante lamentable. Desgraciadamente a partir de aquí me fue imposible realizar más fotografías pues ya había caído la noche. Decir que entre Uceda y Torrelaguna se encuentra el monumento dedicado a Santa María de la Cabeza y a San Isidro Labrador, en el punto donde la romería anual de Torrelaguna concluye y donde nuestra Santa realizó uno de sus milagros más conocidos, el caminar sobre las aguas del Jarama.

Ya era bastante tarde y tocaba cenar, por lo que el autocar nos llevó hasta Torrelaguna donde nos esperaba el espectacular restaurante museo “Alfolí de la Sal”. Créanme que pocas  veces he comido tan bien y recomiendo a quien visite esa bella localidad (Recomendar la iglesia gótica de Torrelaguna, Madrid).

Llegamos a Madrid a las 2 de la mañana, con enorme cansancio físico pero con el espíritu a rebosar. Como siempre, un verdadero placer.