sábado, 4 de junio de 2011

Recópolis, origen visigodo de España y la Frontera del Tajo durante el s.XII. ¡Abróchense los cinturones!

Pertrechados y listos, las huestes de Pascual Vivas se organizaban hoy, 4 de Junio, en el lugar habitual, aunque a horas ciertamente intempestivas, para librar otra batalla contra el olvido, ese maldito enemigo que parece no querer darnos tregua.

La preparación de la campaña ha sido dura y el grupo se encontraba diezmado en número, pero el valor y la ilusión lo tenían por las nubes; nuestro caudillo nos había preparado un plan de ataque de esos que no dan píe a las medias tintas ni a la paz. Esta vez nos tocaba pelear en dos frentes, el primero nos trasladaba al siglo VI , en la olvidada ciudad de Recópolis (La ciudad de Recaredo) , con el objeto de reencontrarnos con los orígenes de España. El otro frente nos ha obligado a dar un salto de 6 siglos en el tiempo y presentar batalla al moro junto a las tropas de Alfonso VI en la trágica batalla de Uclés…vayamos por partes.


Dejando de lado esta breve introducción, el viaje ha comenzado de madrugada debido a que el tiempo no estaba de nuestro lado y teníamos demasiado que ver en tan solo un día de viaje.

La primera parada ha sido el Centro de Interpretación arqueológico de la Recópolis visigoda en Zorita de los Canes, Guadalajara, donde se nos ha proporcionado cuantiosa información acerca de la fundación de está maravilla arqueológica, casi olvidada. Tras un breve descanso el grupo se ha dirigido hacia su objetivo, Recópolis, la ciudad que fundó Leovigildo en honor a su hijo Recaredo. En el lugar, se encuentran las bases relativamente bien conservadas de lo que fuera en su momento una próspera ciudad, donde todavía se aprecian sus calles, su iglesia, su palacio y las viviendas que lo circundaban. En el lugar encontramos un espectacular paisaje histórico que nos dibuja cómo era la vida de las gentes que lo habitaron, lo trabajaron y vivieron; créanme que merece la pena la visita, aunque ha habido una nota negativa, la guía que ha acompañado al grupo era altamente inexperta y casi consigue un desinterés más o menos general que finalmente ha sido salvado y se ha izado la bandera.

Imprescindible la visita, pues nos ha recordado en cierta parte de donde venimos y cuales son una parte de nuestras raíces.

Seguidamente el grupo se ha dirigido al pueblo de Zorita de los canes, a orillas del río Tajo y en la base de un espectacular castillo de origen musulmán , reconquistado por Alfonso VI, vuelto a perder y de nuevo a recuperar por Alfonso VIII casi un siglo más tarde. Tanto la comarca, como el pueblo, como el castillo son de una importancia a considerar dentro de nuestra memoria como castellanos, pues representó el duro avance cristiano del Duero al Tajo y fue sede de la orden de Calatrava, de la que hoy quedan numerosos vestigios, sin olvidar la función militar y religiosa que mantuvo durante siglos, castillo de frontera, su defensa y control sería vital pues toda la comarca servía de conexión entre Zaragoza y Córdoba.  

Tras esta visita, el grupo ha parado en Tarancón para comer y seguir hacia su próximo destino, Uclés, donde íbamos a vivir in situ la trágica jornada de Mayo de 1108, desde la perspectiva de los defensores del castillo y su heroica resistencia en la Alcazaba, como de los ejércitos cristianos que , librando una feroz batalla campal, no pudieron superar la enorme diferencia numérica.

Pero vayamos por partes, si bien esta parte del viaje correspondía a una temática concreta en la que se está trabajando desde hace años, que es el reinado de Alfonso VI y el empuje reconquistador de este monarca, en el lugar se encuentra el Monasterio Santiaguista de Uclés, maravilla bastante más moderna, s.XVI, pero que resultaba de obligada visita, así que haciendo un breve lapsus de una hora, hemos visitado el monasterio y disfrutado de su interior de todas las formas posibles, incluso algunos hemos tenido tiempo de reflexionar y orar dentro de la maravillosa sacristía gótica del lugar.

Una vez terminada la visita al Monasterio, el amigo José Carlos nos tenía guardada la primera de las sorpresas y es que había conseguido que Doña Ana María Gálvez, alcaldesa en funciones del municipio, nos cediera las llaves para visitar el castillo de Uclés, un lujo que no está a manos de cualquiera, y vive Dios que lo hemos aprovechado.

Gracias a ello, hemos podido entrar en el Castillo y vivir desde la misma Alcazaba, la resistencia heroica de unos hombres que se negaban a entregar lo poco que les quedaba tras el ataque Almorávide y que resistieron hasta las últimas consecuencias. En el mismo lugar donde nos encontrábamos en ese momento, estos hombres pudieron contemplar la destrucción de Uclés a manos de tropas musulmanas, divisar a lo lejos el campo de batalla donde se darían cita 3500 cristianos frente a 10000 musulmanes y cuyo trágico resultado fue clave para la historia posterior de nuestro país, aguantando más de un mes hasta caer bajo la cimitarra y dejándonos un ejemplo de espíritu más que representativo de nuestro carácter. En este momento, el amigo José Carlos, ha tenido a bien darnos una clase acerca de los sucesos que allí mismo ocurrieran, donde las tropas cristianas fueron derrotadas, el infante Sancho , de apenas 13 años, capturado y más tarde ejecutado, dejando al rey castellano sin descendencia masculina y creando un problema dinástico que solo las alianzas entre los diferentes reinos españoles lograría solucionar. Sin olvidar la hazaña de los 7 Condes, que dejaremos para más tarde.

Por lo anteriormente explicado, el grupo ha formado y, rumbo a poniente, ha marchado al lugar mismo de la batalla, donde se nos ha proporcionado muchísima información de cómo transcurrió la batalla, y de cómo, cuando el infante Sancho trata de salvar los restos, el ejercito almorávide marcha tras él, y de cómo 7 Condes , dando lugar a un comportamiento que denotaría la máxima lealtad y sacrificio, marcharon con el infante y dieron su vida con tal de salvar la de Don Sancho. Desgraciadamente los 7 condes cayeron, y más tarde lo haría el propio infante, pero del lugar donde caerían nacerá un asentamiento, que será denominado primeramente por los musulmanes “7 Puercos” (¡gran ingenio oigan!) y , tras la recuperación, “7 Condes”, quedando con el tiempo bajo el nombre de “Sicuendes” y está será la sorpresa final a la que se nos tiene acostumbrados.

Cuando pensábamos que la visita iba a finalizar, el autocar ha marchado por unos caminos que ni tan siquiera aparecían en los mapas, dejando al grupo en mitad de la estepa castellana, frente a un camino raramente transitado (visible por su estado de conservación) donde tras 2 kilómetros de marcha nos esperaban los restos de la población de Sicuendes.

En el lugar, a simple vista no queda absolutamente nada, debido a que ya en el s.XV, esta población queda despoblada, y el paso de los siglos se ha encargado del resto, no obstante , se ha dado con los restos, donde aun quedan pequeños resquicios que nos demuestran que allí se encontraba esta población. Resquicios como los restos de las tejas que cubrían las casas , de la iglesia, del cementerio donde a día de hoy se pueden ver perfectamente los tétricos restos humanos de dicho camposanto en mitad del campo, y de la torre de vigilancia. 

Muchos lectores pensarán que esto carece de importancia, un poblado que con el paso del tiempo deja de serlo y se pierde en la memoria, pero no es así, se trata de un hito en la forja de nuestro ser, donde 7 valerosos caballeros dieron su vida por pura lealtad a aquello que representaba el fruto de su vida y el futuro de su pueblo, un poblado que nació regado con la sangre de estos hombres ,que según la crónica de Jiménez de Rada y Alfonso X, ahí se encuentran enterrados (Quizás algunos de esos restos que viéramos serían los de ellos) y que desgraciadamente hoy se encuentra olvidado, y como decía Don Ramiro de Maetzu, recuperar esa memoria no es acaso ¿Recuperar la vida?.

Para terminar se ha realizado un sentido homenaje, dando las gracias a estos 7 hombres gracias a los cuales hoy somos quienes somos y  donde se ha depositado una bandera nacional a modo de agradecimiento. ¡No los olvidemos jamás! Esa es nuestra batalla.



Restos de la Iglesia de Recópolis, Siglo VI

Puerta de entrada al Castillo de Zorita de los Canes

Castillo de Zorita de los Canes

Vista del Monasterio y del Castillo de Uclés

Castillo de Uclés

Patio del Monasterio, siglo XVI

La Alcazaba del Castillo de Uclés


Campo de batalla, Uclés

Restos de la Torre de Vigilancia de Sicuendes

Homenaje a los 7 Condes, Sicuendes

Homenaje a los 7 Condes, Sicuendes


Recópolis, Siglo VI