miércoles, 21 de septiembre de 2011

La Faisanada (II)



Cuando parecía que el juez Ruz se había puesto las pilas y se iba a llevar por delante a una buena piara de traidores y desgraciados que campa a sus anchas por las cúpulas del CNP, llega el bueno del señor Bermúdez ralentizando el proceso, intentando desviarlo de la Audiencia Nacional a un juzgaducho de Irún donde el caso les viene enorme y seguramente serían incompetentes; eso el señorito Bermúdez lo sabe y , sin poder desligar del todo el caso del chivatazo de estos “policías” a ETA y el gobierno socialista, aprovechándose de los escollos y lagunas que nuestro sistema jurídico sufre, va el tío y sin sonrojarse lo más mínimo, nos dice que la colaboración habida entre los policías y la banda terrorista no es tipificada como colaboración con banda armada por que los “policías” que perpetraron el chivatazo no comparten la finalidad de la banda terrorista.

¿Pero este señor se piensa que somos gilipollas?¿De verdad no le da vergüenza pensar que nos vamos a tragar esto? Mi opinión es que le da absolutamente igual, la cabra tira al monte y después de lo del 11-M a este señor le debe dar igual todo; imagino que se encontrará tan sumamente endiosado como, en su día, su colega Garzón, paradigma de la prepotencia y la soberbia (quienes hemos trabajado con él lo sabemos demasiado bien). Quizás su objetivo sea llegar a ser tanto como lo fue Baltasar Garzón y para llegar a ello no esta dudando en utilizar parte del aparato jurídico más importante del Estado. Nada nuevo bajo el sol, desgraciadamente cada día son más los ejemplos de sometimiento del poder judicial al ejecutivo mientras todo el sistema hace aguas y aquí no paga sus culpas nadie…¿como pretenderá esta purria que luego los españoles quieran someterse al imperio de la ley con semejantes ejemplos? Por desgracia, eso lo estamos pagando en lo que nos toca, cada día más, los policías.  



Volviendo al tema, sin ser yo juez pero conociendo el aparato jurídico de lo penal considero que no hay que dar demasiadas vueltas ni interpretaciones a los hechos perpetrados por nuestros ejemplificantes jefes. Estos son (no olvidemos que son hechos probados):

-El conocimiento que los imputados tuvieron de la filtración
-Las declaraciones del dueño del bar Faisán, el colaborador Joseba Elosúa.
-El tráfico de llamadas de los teléfonos móviles entre las 11’10 y 12 horas del 4 de mayo de 2006
-La confirmación de la presencia junto al acceso del Bar Faisán de Jose María Ballesteros en los minutos previos a producirse la llamada telefónica investigada y que es atendida por Joseba Elosúa en el interior del establecimiento.
-La versión aportada por el Jefe Superior Enrique Pamiés en su declaración judicial que no desvirtúa la prueba indiciaria.
-En relación con la llamada, los datos que proporciona el interlocutor a Joseba Elosúa y cuyo conocimiento era restringido a nivel policial.
- El análisis de los cortes registrados en la cinta de vídeo vigilancia que sacó a relucir la Guardia Civil.

Con todo esto, en un país donde funcionase el Estado de Derecho, los señores Ballesteros, Pamies e Hidalgo se encontrarían en prisión, habrían sido rastreadas , investigadas y aclaradas las llamadas al Ministeriodel Interior y Moncloa, los responsables políticos encarcelados y el gobierno envuelto en una trama de corrupción y traición de grandes dimensiones nunca antes destapada donde habrían rodado muchas cabezas y depurado muchísimas responsabilidades.

En España, no. En España desaparecen pruebas de los juzgados.

Decía yo hace un par de meses que estos tres pajarracos valían más por lo que callaban que por lo que decían (si esta gentuza hablase caería hasta el apuntador), y que guardaba importantes reservas acerca de que todo este proceso terminase en buen puerto, decía también que si era más pan y circo se lo podían ahorrar (no fueron esas mis palabras exactas)…en un  par de meses se han encargado, no de tirar el proceso a la basura, pues todavía tengo confianza en el buen hacer del magistrado Ruz, pero si de enseñarnos que todavía podemos caer más bajo y demostrarnos que vivimos en un país con una cúpula policial bananera al servicio del poder, un sistema judicial infectado (casi muerto) por premisas políticas y un poder ejecutivo digno del adjetivo más deleznable.   

El problema es que vivimos en una sociedad que parece estar completamente anestesiada donde los imbéciles (por ejemplo) salen a la calle a manifestarse contra la visita del Santo Padre que debe ser algo monstruoso para ellos, mientras que callan vergonzosamente ante hechos de esta magnitud, tan graves que pueden derrocar a un gobierno y poner en jaque a un sistema entero. No es que el gobierno me importe tres narices mientras que el sistema se cae solito por su vertiente económica, pero midiendo con la vara del pensamiento único, por sentido común, debería de ser un hecho de la más extrema gravedad.

Eso es lo gracioso del pensamiento único que, paradójicamente, carece de sentido común.